Mezclas de herbicidas: todo lo que debes saber antes de llenar el tanq

Mezclas de herbicidas: todo lo que debes saber antes de llenar el tanque
Mezclas de herbicidas: todo lo que debes saber antes de llenar el tanque
10 de julio de 2026
Mezclas de herbicidas: todo lo que debes saber antes de llenar el tanque

Mezclar herbicidas en el tanque parece una tarea sencilla: se agregan los productos, se agrega agua y listo. Pero la realidad en campo es más compleja. Una mezcla mal preparada puede generar incompatibilidades entre productos, reducir la eficacia del herbicida, obstruir las boquillas del equipo o causar daño al cultivo. Y lo más frustrante es que ninguno de esos problemas se anuncia con claridad: el productor aplica, espera resultados y no los obtiene, sin saber que el error estuvo en el tanque. Entender bien el proceso de preparación es la diferencia entre una aplicación que funciona y una que representa un costo sin retorno.


¿Por qué preparar bien la mezcla marca la diferencia en los resultados?

Lo que puede salir mal cuando la mezcla no se prepara correctamente

Cuando una mezcla se prepara sin tener en cuenta la calidad del agua, el orden de adición de los productos o la compatibilidad entre ellos, los problemas pueden ser varios y simultáneos. La degradación química de uno o más herbicidas reduce su concentración activa antes de que llegue a la maleza arvense. La separación de fases o la formación de precipitados obstruye las boquillas y genera una distribución irregular del producto en el cultivo. En casos extremos, la reacción entre productos incompatibles puede generar compuestos fitotóxicos que dañan el cultivo en lugar de protegerlo.

Cuándo tiene sentido hacer una mezcla en tanque y cuándo no

Una mezcla en tanque se justifica cuando los productos a combinar son compatibles, cuando el espectro de malezas arvenses a manejar requiere más de un modo de acción y cuando la combinación permite reducir el número de pasadas sin sacrificar eficacia. No tiene sentido mezclar productos cuando no se ha verificado su compatibilidad, cuando las dosis individuales de cada uno deben reducirse tanto que ninguno llega a ser efectivo, o cuando la etiqueta de alguno de los productos indica expresamente que no debe mezclarse con otras formulaciones.


El agua de mezcla: el primer factor que debes revisar

Por qué el pH del agua afecta directamente la eficacia del herbicida

El pH mide qué tan ácida o alcalina es el agua al momento de preparar los agroquímicos. Se mide en una escala de 0 a 14 donde 7 es neutro, menos de 7 es ácido y por encima de 7 es alcalina.

El agua es el componente principal de cualquier mezcla y su calidad tiene un impacto directo sobre la estabilidad y eficacia del herbicida. El pH ideal para la mayoría de los herbicidas está entre 5.0 y 7.0. Cuando el agua tiene un pH superior a 7.5, algunos herbicidas sufren un proceso de degradación conocido como hidrólisis alcalina, que reduce su concentración activa en pocas horas dentro del tanque. Herbicidas como el glifosato, los sulfonilureas y algunos hormonales son especialmente sensibles a este fenómeno. La solución es acidificar el agua con productos específicos llamados correctores de agua como el POTENZOL pH-D antes de agregar los herbicidas, llevando el pH al rango recomendado.

Dureza y turbidez: otros factores que no siempre se tienen en cuenta

La dureza es la cantidad de minerales llamados carbonatos de calcio (Calcio y Magnesio) presentes en el agua. Cuando el agua tiene una concentración alta de estos minerales se dice que son aguas duras, pero si tiene bajas concentraciones de estos se dice que son aguas blandas. Estos minerales lo que hacen es “bloquear”   la absorción de cualquier agroquímico pero de forma especial a los  herbicidas sistémicos, especialmente el glifosato y el glufosinato de amonio. Estos iones compiten con el herbicida por los sitios de absorción foliar, reduciendo su efectividad de forma significativa. Para corregir este problema se emplean correctores de agua como el POTENZOL pH-D las dosis de este dependerá de la medición del agua y los resultados que arrojen. El agua turbia o con materia orgánica en suspensión también puede absorber el ingrediente activo antes de que llegue a la planta objetivo, por lo que siempre se recomienda usar agua limpia y libre de sedimentos de materia orgánica.


Compatibilidad entre productos: cómo verificarla antes de mezclar

Tipos de incompatibilidad: física, química y biológica

La incompatibilidad física se manifiesta como separación de fases, formación de grumos, precipitación o gelatinización de la mezcla, problemas que obstruyen las boquillas y generan una distribución irregular del producto. La incompatibilidad química ocurre cuando dos o más productos reaccionan entre sí y generan compuestos inactivos o fitotóxicos, como sucede cuando se mezclan herbicidas ácidos en formulaciones EC con productos alcalinos en formulaciones SL o cuando el glifosato entra en contacto con formulaciones que contienen calcio o magnesio. La incompatibilidad biológica es la más difícil de detectar: los productos mantienen sus propiedades físicas pero su eficacia sobre la maleza se reduce, y solo se evidencia en los resultados de la aplicación.

La prueba de jarra: el método más práctico para verificar en campo

Antes de preparar el tanque completo, especialmente cuando se combina una mezcla por primera vez, se recomienda hacer una prueba de compatibilidad en un recipiente pequeño. Se toma un litro de agua con las mismas características del agua que se usará en el tanque, se agregan los productos en el mismo orden y proporciones que se usarán en la mezcla completa y se agita bien. Si después de 30 minutos la mezcla se ve homogénea, sin separación de fases ni precipitados, es una señal de compatibilidad física aceptable. Si aparecen grumos, capas separadas o cambios de color intensos, la mezcla no debe prepararse.


El orden de mezcla: un paso que define el resultado

El sistema WALMIX y por qué es el estándar recomendado

El orden en que se agregan los productos al tanque es tan importante como los productos mismos. El sistema WALMIX, respaldado por CropLife International y adoptado por Agrosavia y el ICA, establece el siguiente orden: primero el agua hasta la mitad del tanque, En los coadyuvantes de INVESA (POTENZOL 3000) y correctores de agua (POTENZOL pH-D) siempre van de primero en el agua y después se incorporan los agroquímicos de acuerdo a su formulación así  los polvos solubles (WS/SP), después los polvos mojables (WP), seguidos por las dispersiones en agua (SC, WG, WDG), luego las emulsiones concentradas (EC), después los líquidos solubles (SL). Este orden garantiza que cada tipo de formulación se disuelva o disperse correctamente antes de que se agregue el siguiente producto.

Cómo aplicar el orden correcto en la práctica diaria

La regla más importante es siempre agregar los productos al agua y nunca el agua sobre los productos, ya que esto puede generar concentraciones locales muy altas que favorecen las incompatibilidades. Entre la adición de cada producto se debe agitar la mezcla hasta obtener una apariencia homogénea antes de continuar con el siguiente. Si se va a usar un corrector de agua como el POTENZOL pH-D, estos deben agregarse al agua antes que cualquier herbicida y luego se agrega el coadyuvante POTENZOL 3000 esto para mejor la dispersión y homogeneización de la mezcla en el tanque.


Paso a paso: preparación correcta de una mezcla de herbicidas

Paso a paso: preparación correcta de una mezcla de herbicidas

Desde la revisión del agua hasta completar el tanque

El primer paso es medir el pH del agua con tiras indicadoras o un medidor digital y ajustarlo si es necesario. Si el agua es dura, agregar el POTENZOL pH-D antes de cualquier otro producto. Llenar el tanque hasta la mitad con agua limpia y comenzar a agregar los productos de acuerdo a la formulación, agitando después de cada adición. Hacer la prueba de jarra antes si es la primera vez que se prepara esa combinación. Completar con el resto del agua hasta el volumen total calibrado, verificar que la mezcla sea homogénea y proceder a la aplicación sin demora.

Qué hacer con los sobrantes y cómo limpiar el equipo después

Las mezclas en tanque deben aplicarse el mismo día de su preparación, ya que dejarlas reposar durante horas puede generar degradación de los ingredientes activos, especialmente en aguas alcalinas o con temperaturas altas. Si quedan sobrantes, no deben devolverse a los envases originales ni almacenarse para el día siguiente. El equipo debe lavarse con agua limpia al finalizar la jornada, enjuagando el tanque al menos tres veces y pasando el agua de lavado por las boquillas para eliminar residuos del sistema. Los envases vacíos deben inutilizarse según las indicaciones del ICA y depositarse en los puntos de recolección autorizados.


El rol de los coadyuvantes en la mezcla

Tipos de coadyuvantes y cuándo usar cada uno

Los coadyuvantes como el POTENZOL 3000 o el POTENZOL OIL son productos que mejoran las propiedades físicas de la mezcla y la eficacia del herbicida. Los humectantes reducen la tensión superficial de la gota, mejorando la cobertura sobre hojas cerosas o pubescentes donde el producto tiende a resbalar. Los adherentes aumentan la adhesión de la gota a la superficie foliar, especialmente útiles cuando hay riesgo de lluvia o rocío después de la aplicación. Los penetrantes facilitan la absorción del herbicida a través de la cutícula de la hoja, potenciando la eficacia de los productos sistémicos. Los acidificantes o buffers de pH ajustan y estabilizan el pH de la mezcla como el POTENZOL pH-D, y los antiespumantes reducen la formación de espuma en mezclas con múltiples productos.

Cómo integrar el coadyuvante correctamente en la mezcla

Los coadyuvantes de INVESA siempre se agregan de primero. La dosis del coadyuvante debe seguirse estrictamente según las indicaciones del fabricante: más no es mejor, y un exceso puede reducir la eficacia de la mezcla o generar fitotoxicidad. Verificar siempre que el coadyuvante sea compatible con los herbicidas que se van a usar, especialmente cuando se trabaja con productos de formulaciones sensibles.


Factores ambientales que afectan la eficacia de la mezcla aplicada

Temperatura, humedad relativa y su efecto sobre la absorción

La temperatura ideal para la aplicación de la mayoría de los herbicidas foliares está entre 18°C y 28°C. Por debajo de 15°C, la actividad metabólica de las malezas arvenses se reduce y la absorción del producto es más lenta e incompleta. Por encima de 32°C, las gotas se evaporan antes de ser absorbidas y el estrés térmico de la planta puede reducir su respuesta al herbicida. La humedad relativa alta, por encima del 60%, favorece la absorción foliar de los herbicidas sistémicos porque mantiene las cutículas de las hojas más permeables y retrasa la desecación de las gotas sobre el tejido vegetal.

Viento y lluvia: cuándo no aplicar y cuánto esperar

El viento es uno de los factores que más se subestima al momento de aplicar. Con velocidades superiores a 10 km/h, la deriva de las gotas puede llevar el herbicida fuera del área objetivo, reducir la dosis que llega a las malezas arvenses y generar daño en cultivos o vegetación cercana. La lluvia después de la aplicación es otro factor crítico: para herbicidas sistémicos como el glifosato, el período mínimo sin lluvia es de 4 a 6 horas; para herbicidas hormonales, de 1 a 2 horas. Siempre revisar la etiqueta del producto para conocer el período específico, ya que varía según la formulación.


Errores más comunes al preparar mezclas de herbicidas

Errores más comunes al preparar mezclas de herbicidas

Los errores que más afectan la eficacia del producto

No respetar el orden de mezcla es el error más frecuente y uno de los que más impacto tiene sobre la compatibilidad y la eficacia de los productos. No verificar el pH y la dureza  del agua antes de preparar la mezcla, especialmente con herbicidas sensibles a la alcalinidad, puede reducir la eficacia del producto hasta en un 60% según Agrosavia. Preparar más mezcla de la que se va a usar en el día genera sobrantes que se degradan y no deben reutilizarse. Mezclar productos sin hacer la prueba de compatibilidad previa, sobre todo cuando se combina por primera vez, es otro error que puede inutilizar completamente la mezcla antes de que llegue al cultivo.

Buenas prácticas para una preparación segura y responsable

Usar siempre los equipos de protección personal (EPP) indicados en la etiqueta de cada producto durante todo el proceso de preparación, no solo durante la aplicación. Medir los productos con recipientes graduados exclusivos para ese fin, nunca a ojo. No mezclar ni preparar cerca de fuentes de agua, animales o zonas de cultivo sensibles. Leer la etiqueta de cada producto antes de preparar la mezcla, sin importar cuántas veces se haya usado antes, ya que las condiciones del lote, el agua y el clima pueden variar entre aplicaciones. Registrar las mezclas que funcionaron bien y las que no, para construir un historial de manejo que facilite las decisiones futuras.


Conclusión: una mezcla bien preparada empieza mucho antes de abrir el tanque

La eficacia de una mezcla de herbicidas no depende solo de la calidad de los productos: depende de cómo se prepara, con qué agua, en qué orden y bajo qué condiciones se aplica. Cada uno de esos factores tiene un peso real sobre el resultado final, y descuidar cualquiera de ellos puede comprometer el trabajo de todo un ciclo de cultivo. El productor que entiende el proceso completo, desde la calidad del agua hasta el momento de la aplicación, tiene una ventaja concreta sobre quien simplemente mezcla y aplica. En el manejo de malezas arvenses, como en toda la fitosanidad, el conocimiento aplicado con criterio es la herramienta más rentable que existe.


Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes en Mezclas de herbicidas

¿Cómo sé si dos herbicidas son compatibles antes de mezclarlos?

La forma más práctica es hacer la prueba de jarra: toma un litro de agua con las mismas características del agua que usarás en el tanque, agrega los productos en el mismo orden y proporciones que usarías en la mezcla completa y agita bien. Si después de 30 minutos la mezcla se ve homogénea, sin separación de fases, precipitados ni cambios de color intensos, es una señal de compatibilidad física aceptable. También puedes consultar las tablas de compatibilidad disponibles en el ICA o con el asesor técnico de los productos que vayas a usar.

¿Por qué el glifosato a veces no funciona bien aunque lo aplique correctamente?

Hay varias razones frecuentes. La primera es el pH del agua: si el agua de mezcla tiene un pH superior a 7.5, el glifosato puede degradarse parcialmente antes de llegar a la maleza arvense. La segunda es la dureza del agua: los iones de calcio y magnesio presentes en aguas duras compiten con el producto por los sitios de absorción foliar, reduciendo su eficacia. Agregar el POTENZOL pH-D mejora significativamente los resultados finales en el control. También influyen la edad de las malezas, las condiciones ambientales al momento de la aplicación y el estado de calibración del equipo.

¿Cuánto tiempo puede estar preparada una mezcla de herbicidas antes de aplicarse?

Las mezclas en tanque deben aplicarse el mismo día de su preparación, idealmente en las primeras horas después de ser preparadas. Dejarlas reposar durante horas favorece la degradación de los ingredientes activos, especialmente en aguas con pH alto o temperaturas elevadas. Los sobrantes no deben almacenarse para el día siguiente ni devolverse a los envases originales. Si sabes que no vas a poder aplicar toda la mezcla en el día, prepara únicamente la cantidad que vayas a 

¿Siempre es necesario usar un coadyuvante en la mezcla de herbicidas?

Sí siempre, porque en muchos casos mejora significativamente los resultados. Los coadyuvantes son especialmente útiles cuando las malezas arvenses tienen hojas cerosas o pubescentes que dificultan la adherencia de las gotas, cuando hay riesgo de lluvia poco después de la aplicación, cuando el agua de mezcla tiene características que afectan la eficacia del producto, o cuando se busca mejorar la penetración de un herbicida sistémico. La decisión de incluirlos debe basarse en las condiciones del lote y las recomendaciones de la etiqueta del producto.

¿Puedo mezclar herbicidas con insecticidas o fungicidas en el mismo tanque?

Depende de los productos específicos. Algunos herbicidas son compatibles con ciertos insecticidas o fungicidas, pero la combinación debe verificarse siempre con la prueba de jarra y consultando las tablas de compatibilidad del ICA o las fichas técnicas de los productos. En general, mezclar productos de diferente naturaleza en el mismo tanque aumenta el riesgo de incompatibilidades y hace más difícil identificar la causa si los resultados no son los esperados. Cuando sea posible, es preferible hacer aplicaciones separadas o consultar con un asesor técnico antes de combinar productos de diferente grupo funcional.

¿Qué hago si noto que la mezcla se ve rara después de prepararla?

Si observas separación de fases, formación de grumos, precipitados, cambio de color intenso o espuma excesiva que no desaparece con la agitación, no apliques esa mezcla. Esos son síntomas de incompatibilidad física que pueden obstruir las boquillas, generar una distribución irregular del producto y comprometer los resultados. Vacía el tanque con cuidado siguiendo las indicaciones de seguridad, lava el equipo completamente y vuelve a preparar la mezcla revisando el orden de adición y haciendo la prueba de jarra antes de llenar el tanque nuevamente.

¿El viento afecta la eficacia de los herbicidas aunque aplique la dosis correcta?

Sí, y de forma considerable. Con vientos superiores a 10 km/h, las gotas más finas se desvían de su trayectoria y pueden llegar a zonas fuera del área objetivo, reduciendo la dosis que efectivamente llega a las malezas arvenses. Esto significa que aunque el equipo esté bien calibrado y la mezcla bien preparada, una aplicación con viento fuerte puede dar resultados muy por debajo de lo esperado. Además, la deriva puede causar daño en cultivos cercanos o en vegetación que no se quería afectar. Siempre aplica con viento calmo o con velocidades menores a 10 km/h, preferiblemente en las horas de la mañana cuando las condiciones suelen ser más estables.